El recordado decorador de interior venezolano Perucho Valls (que desarrolló una carrera exitosa en Nueva York hasta su fallecimiento en 1992) comentó una vez a Boris Izaguirre que nada era más triste que la imagen de un punk latinoamericano. La verdad es que la “estética punk” es difícil de replicar. En el cine, por ejemplo, el cineasta Alex Cox es de los pocos que lo ha logrado sin caer en la parodia, en sus películas Repo Man (1984) y Sid and Nancy (1986), ésta última basada en la verídica y trágica relación entre Nancy Spungen y Sid Vicious, bajista de los Sex Pistols.
Ese fue el reto de la diseñadora Trish Summerville, responsable de crear el vestuario del personaje de Lisbeth Salander (Rooney Mara) en la adaptación cinematográfica de La chica con el dragón tatuado (The Girl with the Dragon Tattoo, 2001), basada en la novela del sueco Stieg Larsson.
Para crear el look punk de Salander, Summerville envejeció todo el vestuario –incluso la chaqueta de cuero hecha a la medida por Agatha Blois– con jugo de limón y naranja. Luego añadió unos guantes sin dedos, que es lo que usaría una hacker de computadoras; en esa línea, Summerville le pidió a la firma Cerre (de Los Ángeles) que confeccionara un morral de cuero con múltiples bolsillos.
La diseñadora también se inspiró en adolescentes punk de San Francisco, que usan tirro de embalar para reparar sus botas militares, para darle el toque final a la Lisbeth Salander cinematográfica. La propuesta resultó ser tan contundente que la cadena sueca H&M lanzó una colección de 30 piezas de ropa, entre grunge y punk, inspirada en la anti-heroína de la llamada saga Millennium. Dejadez urbana hecha moda. Nada como cuando una hacker punk se cuela en las vitrinas de las grandes tiendas de ropa.
Para leer más información sobre el tema, escribe “Lisbeth Salander” en el buscador de http://pop-sesivo.tumblr.com
Twitter: @GonzaloMJimenez