Pocos sabían qué esperarse de un concierto de Elton
John en la Universidad Simón Bolívar. ¿Se llenaría? ¿Qué tanto espectáculo
haría él? ¿Usaría sus lentes estrambóticos de otrora?
La suposición inicial, de que el público estaría integrado
fundamentalmente por gente grande, se cumplió a cabalidad. Y el ídolo suscita
tantas pasiones que no sólo muchos de esos “mayorcitos” gritaban como en sus
mejores años de adolescencia, sino que además más de uno se fue con silla de
ruedas y andadera en mano.
Claro, la buena música resulta atractiva para
cualquier edad y, a medida que los asientos se alejaban del escenario, en la
multitud se mezclaban individuos pertenecientes a esas nuevas categorías de “adultos
jóvenes” y “adultos contemporáneos”.
Abrebocas
de lujo
Mientras
disfrutaban conversando o tomándose un buen vino, los asistentes se vieron
sorprendidos por la puntualidad inglesa, pues si bien el concierto estaba
pautado a las 8:00 p.m., lo regular es que a las 9:00 p.m. hubiese arrancado. No
obstante, Sir Elton John no dejaría a sus fans esperar tanto, así que a las
8:15 p.m. se montaron sus teloneros, 2Cellos, para que a las 8:30 p.m. en punto
se subiera a la tarima el más esperado de la noche.
Y el acto de apertura no pudo ser mejor
pues, tal como dice su nombre, el dueto croata que dio inicio a la velada se
valió de dos cellos para versionar clásicos del pop y el rock; abriendo con “Smooth
Criminal”, de Michael Jackson, encendieron los ánimos para pasar a "With or
without you" de U2, luego "Smells like teen spirit" de Nirvana,
"Highway to Hell" de ACDC y, con la banda del inglés ya completa en
el fondo, con una propuesta de "Saturday Night" que le dio paso a una
entrada tranquila de Sir Elton John. A sus pies, la emoción estalló con gritos
y aplausos.
2Cellos. Foto: Evenpro
Intro movidito
Ataviado con una camisa violeta, con lentes discretos que le hacían juego y con un sobretodo negro con trazas de lentejuelas en el mismo tono morado, adornado además con una diosa hindú bordada en la espalda, el originalmente llamado Reginald Kenneth Dwight se sentó en su piano lustroso, con bordes brillantes y tras levantarse para agradecer la ovación de sus admiradores, continuó con el éxito de los ochenta “I’m still standing”.
“Buenas noches, Caracas. Es mi segunda vez aquí y ¡realmente quiero tocar con mi banda!”, saludó para seguir con “Levon”, donde hizo gala de su maestría al hacer un segmento de su solo con las teclas mirando a la audiencia y no al instrumento, con una sonrisa de oreja a oreja.
Al terminar la pieza, se aventuró con un español, evidentemente venido de Europa, y tras un “gracias” indicó que interpretaría “Madman across the water”, de su disco homónimo de 1971. Por unos cinco minutos se extendió el tema, mientras los espectadores enloquecían, pues Elton quiso dar innumerables muestras de sus habilidades con las blancas y las negras mezclando, incluso, algunos acordes de “Chica de Ipanema” que pusieron a más de uno a bailar.
Las cámaras enfocaban sus manos y, de cuando en cuando, se paseaban por los habilidosos Nigel Olsen, con sus guantes blancos en la batería, y Davey Johnstone, el gurú de las cuerdas que cambió su guitarra eléctrica por una mandolina con John pulsó las primeras notas de “Holiday Inn”. “Cuando empecé a viajar a Estados Unidos, en los setenta, siempre nos quedábamos en el mismo hotel, así que decidí componerle esta canción”, aseveró el artista.
Johnstone y John. Foto: Evenpro
Música para los oídos
No hay más que decir. Quienes
asistieron al concierto de Elton John en Caracas fueron a disfrutar de una
noche apacible para enriquecer el espíritu a través de las melodías del
virtuoso. Nada de fuegos artificiales, ni bailarines en escena, ni luces
enloquecedoras; sólo él, su orquesta, sus coristas legendarias moviendo las
manos, sus letras y sus dedos.
Por momentos, la atmósfera llegó a
parecer monótona, sin embargo, apenas se terminaba de tener ese pensamiento el
señor de los trajes fastuosos sorprendía con algún sostenido o con un nuevo
solo que eran clara demostración de que los años no pasan cuando del talento se
trata.
“Tiny dancer”, “Philadelphia Freedom”,
“Goodbye yellow brick road” siguieron en su recorrido por los primeros años
setenta para llegar a un track que no es tan nuevo pero que fue insigne en
1997: “Candle in the wind”. Con un público completamente silencioso, Sir Elton
John interpretó el que fuera su tributo la princesa Diana de Gales y, al
finalizar, se levantó de su banqueta visiblemente emocionado para agradecer el
estallido de aplausos.
Foto: Evenpro
Pero la nota nostálgica no duró tanto
y con el tema que le da su apodo, “Rocket Man”, el cantante gozó recorriendo su
piano de punta a punta (y a punta de blues), mientras arrugaba la cara y le
decía “yeah, man” a Johnstone y mientras miles de personas coreaban con él y
vibraban a más no poder con los más de cuatro minutos que se dedicó a teclear y
a repetir el coro una y otra vez, sosteniendo el “rooooockeeeet maaaaaan”.
Luego de “I guess that's why they call it the
blues”, anunció que venían dos temas de su último álbum, The
Unión y, sonriente, señaló: “si quieren, pueden bailar”. Con “Hey Ahab” muchos
siguieron su sugerencia pero pararon con “Gone to Shiloh”, dedicada a la guerra
civil y a lo “terrible que es estar peleando con tus seres queridos”.
“Monkey suit” puso a Rose Stone, Lisa
Stone, Tata Vega y Jean Whiterspoon a menear las caderas y, al final, lo llevó
a concluir: “Es increíble hacer música para vivir y lo mejor es poder hacerlo
con unos músicos geniales, así que se los voy a presentar” y dio paso a la
enumeración de cada componente de la banda empezando, por supuesto y como buen
caballero inglés, por las damas.
Foto: Evenpro
Cierre de lujo
“Someone saved my life
tonight”, que escribió luego de su intento de suicidio, le dio paso a un set más
bajo de energías que continuó con “Honky cat”, “Sad songs”, “Daniel”, “Sorry
seems to be the hardest word” y “ Don't let the sun go down on me”.
Con “Bennie and the jets”
los ánimos volvieron arriba gracias a la magia del blues y de sus manos y la
fiesta se mantuvo con “Bitch is back” y el esperadísimo “Crocodile rock”, con
el que más de uno “dejó la suela” bailando.
Luces abajo, despedida
falsa y una vuelta sin igual con sus dos exitazos de la película El Rey León: “The circle of life” y “Can
you feel de love tonight”.
El romance, junto con la voz de Elton John, ocupaba todo
el espacio y el adiós con “Your song” dejó a todos felices y a miles de
parejas, nuevas y veteranas, saliendo tomadas de la mano o abrazadas.