El rasgo principal de
su conducta es un acendrado e inmodificable pesimismo que mantienen hacia
cualquier proyecto novedoso, arriesgado o que sencillamente amenace el cómodo
hábito de dejar las cosas como están.
Los no-se-puedícolas suelen
poner trabas, objeciones y negativas a casi todo. Sus rutinas son tan
inmutables y rígidas como los grises muros que colocan cada día frente a sus
ojos, para no mirar un entorno que se mueve en forma contraria a lo que creen y
no dudan en atacar o despreciar a quienes se atrevan a actuar de forma
diferente.
En un plano paralelo
a esos patéticos personajes que recorren las calles de su pequeño planeta con
más penurias que alegrías, están los que habitan en el mundo de sí-es-posible.
Entre ellos se
cuentan los innovadores, los mejores artistas y muchos de los pensadores
conocidos; pero sobre todo, son muy frecuentes los soñadores. Esta es una
especie muy elevada de seres humanos, que saben que a partir de una idea nueva
pueden surgir innumerables posibilidades para estimular sus vidas y engrandecer
su ambiente.
El ruido que hacen al
golpear con sus herramientas las paredes que les ponen a cada momento los
no-se-puede, atormenta a estos últimos, causando que sus quejas aumenten
grandemente.
Los habitantes del sí-es-posible
tienen que apelar a la paciencia y una máxima comprensión para tolerarlos.
Ellos son prisioneros de sus propias cárceles. En su mundo no hay luz, ni
esperanza, ni espacio para cambios. Todo lo que hacen es rumiar sus malestares
y escupir su resentimiento a los vecinos.
No les perdonan el
atrevimiento de creer que se puede vivir mejor y rezan a un dios inferior –
naturalmente, sin esperanza de lograrlo – pidiendo que fracasen de un modo
estrepitoso.
En el mundo de
no-se-puede, no entienden que se puede fracasar mil veces, pero la voluntad de
triunfar y ser feliz tarde o temprano termina por imponerse.
Eso solo lo saben los de al lado.
DIVAN
Pregunta
Una joven que acaba de aceptar por
tercera vez a su novio, luego de anteriores rupturas debidas a sus abusos,
mentiras y traiciones, pregunta si se puede estar “enviciada” con alguien hasta
un punto en que ya sea patológico. Dice no poder alejarse demasiado de su
pareja, porque “se le cae el mundo encima”. Él sabe eso y vuelve cada vez que
quiere, sabiendo que será perdonado de nuevo.
Respuesta
La respuesta a tu pregunta,
lamentablemente, tiene que ser afirmativa. Sí puede llegarse a la patología en
relaciones que pretenden ser amorosas. La codependencia emocional es un tipo de
trastorno caracterizado por un castigador sádico y su víctima, quien sufre de
graves carencias afectivas y muy baja autoestima. Entre ellos se producen
intercambios muy dañinos, que a veces llegan hasta la lesión física.
Te recomiendo una consulta con psicólogo
especialista en parejas, que te ayude a superar tus conflictos personales y a
cambiar ese panorama sombrío que tienes delante. De no hacerlo, lo más probable
es que se sigan repitiendo las actuaciones que hasta ahora te han llevado por
la calle de la amargura.
Saludos.
C.L.