Miércoles, 16 de mayo de 2012


Firmas

What’s happening?

Gabriel Torrelles gabriel@gabrieltorrelles.com @Anarkyo

Imprimir Imprimir Enviar Enviar Comentar Comentar Valorar esta nota:
Valoración actual: 5 (5 voto(s))

Estuve leyendo la historia de un tipo que había decidió grabar en video todo lo que hacía.

Se grababa a él mismo con una cámara fija cuando subía el video a la computadora y luego subía este otro video al día siguiente, porque si no, corría el riesgo de terminar en un loop infinito de él subiendo videos a la computadora, cosa que no tendría sentido. Aunque tampoco es que tuviese mucho sentido pasarse la vida grabando videos suyos que jamás tendría tiempo de ver.

El argumento, idea de un escritor español amigo mío, me recordó un cuento corto que escribí hace diez años mientras vivía en Madrid y en el que un chamo resolvía escribir su autobiografía en tiempo real. Escribía que estaba escribiendo y al poco tiempo se da cuenta de que el rigor con el que lleva su proyecto le impide que tenga algo interesante que contar, salvo, si acaso, las múltiples formas que se le van ocurriendo para tratar de salirse del problema en el que se metió cuando tuvo la idea de escribir la autobiografía más precisa e inmediata del mundo.

No contaré cómo termina el cuento, pero lo saco a relucir por lo mucho que se parece a lo que pasa ahora mismo. La tecnología nos ha hecho evolucionar a esta especie de zombies con verborrea que vamos por la vida contando, opinando y juzgando, pese a que nada garantice la verosimilitud de lo que andamos diciendo.

A mi modo de ver, sí, se está escribiendo una biografía colectiva, pero tan ficticia como un político decente. Eso no tiene nada de malo. Sólo es gente dando su aporte a ese universo paralelo de mentiras hinchadas y patas más largas.

Generas, te mandan o te encuentras una foto, un video, una canción, una frase, cualquier cosa que te revuelva algo por dentro y lo compartes con el mundo entero, después de que tu cabeza lo hace único en algún contexto. Y ese acto tan personal transforma todo en una declaración de principios que  pareciera decirle a los demás quién eres realmente, cuando ni tú mismo lo sabes. La verdad es que siempre nos hemos ocupado de decir lo que queremos que sea omitiendo lo que realmente es: deseamos ser menos imbéciles que el otro. Eso es todo.

Todavía no entiendo cómo, si sólo vemos pedacitos editados y cuidadosamente escogidos de la vida de alguien, seguimos creyendo que nos estamos diciendo la verdad. Está claro que ninguna evolución puede hacer que le perdamos respeto a las mentiras cuando ya están escritas.

Quizás es que con todo lo que avancemos en cuanto a la inmediatez y a las formas que tenemos para decir lo que sea cuando nos dé la gana, más que dejar de ser imbéciles, seremos imbéciles más inmediatamente.

Ingrese su comentario

Importante: Está terminantemente prohibido incluir agravios, calumnias, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o cualquier comentario discriminatorio.


Deje mensaje



 
 Security code
 
 (Foto: Archivo)

(Foto: Archivo)