Son pocos los programas alimenticios están diseñados para
ayudar a las personas a mantener su peso y cambiar todo su estilo de vida por
uno más saludable. Los médicos y especialistas en nutrición de la Clínica Mayo han publicado sus
conocimientos en un libro sobre dietas que termina con las suposiciones sobre
las dietas.
Los 10 Mejores
Consejos de la Dieta de la Clínica Mayo
1. Coma alimentos
saludables en porciones saludables. Es necesario poner atención tanto a la
calidad como a la cantidad de los alimentos. Comer una gran cantidad de comida
que tenga mucho volumen, pero que sea baja en calorías. La idea es comer muchos
vegetales y frutas, carbohidratos de granos enteros, fuentes de proteínas
magras como las legumbres y pescados y grasas no saturadas.
2. Incremente su
actividad física. Cuando usted está
activo, su cuerpo usa energía (calorías) para trabajar y ayuda a quemar las
calorías que usted ingiere. Si ha estado inactivo o tiene una condición médica,
consulte a su médico antes de comenzar un programa de actividad física.
3. Coma más frutas y
verduras. Los vegetales y las frutas deben constituir cerca de la mitad del
consumo diario, mientras que los carbohidratos deben representar un cuarto. El
resto es generalmente para las proteínas y el consumo de lácteos.
4. Mantenga un tamaño
de porción sencilla. El tamaño de la porción es un factor importante en la
determinación de cuántas calorías ingiere una persona, lo que a su vez
influencia en el peso. En lugar de medir todo, coma una porción de arroz del
tamaño de una pelota de tenis, por ejemplo. Las frutas y verduras, sin embargo,
se pueden consumir tanto como uno desea, lo que ayuda a hacer la dieta
sostenible y agradable.
5. Anote todo.
Esta puede ser una excelente herramienta para perder peso. Esta costumbre
permite registrar – y por lo tanto, hacerse responsable – por lo que se come.
6. Rompa con
cinco malos hábitos y comience cinco buenos. Las nuevas conductas toman
tiempo en ser adoptadas. Por cada mal hábito que deje, como apagar el televisor
mientras come, se crea una nueva y buena conducta: como desayunar todas las
mañanas pensando en sus objetivos positivos.
7. Conozca la medida
de su cintura. Saber el tamaño de la cintura es una medida práctica para
monitorear la cantidad de gordura alrededor del abdomen. Se ha demostrado que
una circunferencia superior a los 102 cm en hombres y 88 en mujeres puede
incrementar el riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares,
especialmente en aquellas personas en que el índice de masa corporal (IMC) es
entre 25 y 35. Es importante consultar a un nutricionista para que le
recomiende como puede mejorar su dieta. También hable con su médico para que le
recomiende los ejercicios apropiados que puede realizar por lo menos 30 minutos
diarios.
8. No se prive.
Usted puede incluso comer dulces en porciones pequeñas. Lo importante es que
una dieta balanceada debe incluir por lo menos cinco tazas de frutas y
vegetales todos los días. Los carbohidratos que consuma deben ser carbohidratos
complejos como la avena y los cereales integrales. Las fuentes de proteína
deben ser libres de grasa, especialmente proteínas de origen vegetal como los
frijoles, soya, lentejas y otros granos. Estos alimentos no sólo contienen
proteínas, sino que también tienen fibra, necesaria para nuestro corazón.
9. No coma tanta sal.
Se ha comprobado que una dieta baja en sodio puede ayudar a controlar la
hipertensión y prevenir otros problemas cardiovasculares. Si una persona ya
está tomando medicamentos para el control de la hipertensión o diuréticos para
la retención de líquidos, es especialmente importante limitar la sal en la
dieta. Los alimentos con mayor cantidad de sodio son los alimentos procesados,
conservas, sopas en lata y comida para microondas. Un cuarto de cuchara del té
con sal equivale a 600 mg de sodio.
10. Tómese su tiempo.
A la larga puede ser perjudicial bajar demasiado peso en poco tiempo. Habitualmente
las personas pierden peso un poco más rápido cuando comienzan la dieta. La
cantidad de la pérdida de peso inicial proporciona el impulso que la mayoría de
las personas necesitan para continuar en el camino hacia un peso saludable.