Miércoles, 16 de mayo de 2012


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Cómo chuchear más sano

Sonia Anzola sonianzola@hotmail.com

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Las golosinas han sido blanco de duras y justificadas críticas por los profesionales de la salud, pero ¿qué niño no ha experimentado el placer de un chocolate o una chupeta? La clave está en reconocer las opciones más y menos recomendables y moderar su consumo

Placer riesgoso

 “La palabra golosina proviene de golo que significa ´placer´ y sina, que significa ´sabor´. Característicamente, proporcionan una sensación de bienestar y placer al consumirlas, debido a que su principal componente (el azúcar) activa ciertos neurotransmisores en el cerebro que generan una satisfacción inmediata porque la conexión entre las papilas gustativas y el cerebro se da en microsegundos”, explica el médico especialista en nutrición, Wilson Muñoz.

Pero este disfrute tiene su precio. Están demostrados los efectos negativos en la salud de la ingesta excesiva de chucherías en niños y adultos. Las golosinas comerciales tienen alto contenido calórico, pocas proteínas y de escasa calidad, carecen de vitaminas, tienen limitados minerales y su procesamiento industrial incorpora aditivos, colorantes y preservativos. Todo ello favorece la obesidad, la hipertensión, problemas de dentición, diabetes y enfermedades cardiovasculares, entre otros daños.

Sin embargo, “no se puede coartar a un niño de ese disfrute típico de su etapa de vida”, concede el doctor. El secreto está en saber administrarlo y hacer del consumo de golosinas un acto eventual y no habitual dentro de la dieta diaria, porque son los abusos y la ingesta rutinaria la que ocasiona desajustes que repercuten en la salud.

Variada tentación

Resistirse a la atractiva variedad de colores, sabores, formas y presentaciones disponibles en el mercado puede resultar una tarea titánica, especialmente cuando de niños se trata. Las golosinas de antaño ahora vienen en forma de animales y objetos, con sabores que literalmente explotan en la boca, dulces o ácidas, en barras, sobres o anillos…todo un mundo de posibilidades a gusto del pequeño consumidor. Y por si fuera poco, algún empaque premiado también puede convertirlo en un ganador.

Como dice el refrán: El gusto entra por los ojos… “Las golosinas contienen colorantes y mayores cantidades de sodio que potencian su atractivo visual y su sabor, pero que generan un efecto adictivo”, agrega Muñoz. Para no sucumbir a la tentación, lo recomendable es aprender a identificar las opciones más sanas y evitar las más perjudiciales para el organismo de ese niño en crecimiento y formación.

Alternativas más sanas

Para la nutricionista María Rita Pérez Silva, los dulces de fabricación casera y con ingredientes naturales siempre son la mejor decisión. No obstante, existen algunas opciones a la venta en mercados, quioscos, cines y otros locales con ciertos aportes nutricionales, “que NO aplican para niños sometidos a regímenes especiales y que pueden consumirse, siempre y cuando sea con moderación”.

Cereales: Ya sea en barrita, caja o bolsita, son ricos en fibra y en minerales como fósforo y magnesio. Los tipo Musli son ideales porque están enriquecidos con pasitas, avena, linaza y otros ingredientes nutritivos.

Bolsitas con semillas: Las almendras, el ajonjolí, las avellanas y, sobre todo las nueces, son ricas en grasas “buenas”, que previenen el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Frutas deshidratadas: Están disponibles en bolsitas de albaricoque, piña, orejones, ciruela, cambur, dátiles, etc. Conservan todas las propiedades vitamínicas de las frutas naturales, con excepción de la vitamina C.

Chocolates: Aunque el mejor es el chocolate negro (no mezclado) porque es el que tiene más antioxidantes, las presentaciones en potecitos, tubitos o barras contienen leche que aporta calcio al niño, contribuyen a la oxigenación cerebral y al aumento de endorfinas. Por su alto contenido calórico lo aconsejable es comer un cuadrito al día.

Leche condesada: Aporta calcio en atractivas presentaciones de tubitos o potecitos, ideales para niños a los que no les gusta la leche.

Gelatinas: En variedad de colores, son fuente de proteínas y de colágeno.

Helados: Se recomiendan los de frutas (contienen más vitaminas) en lugar de los cremosos que, si bien tienen el calcio de la leche, son altos en grasa.

Las menos recomendadas

“Los caramelos, chupetas, chicles, gomitas comerciales, donas rellenas, churros y dulces de pastelería, entre otros, forman parte de los llamados carbohidratos simples. Son calorías vacías, a base de glucosa, sacarosa y fructosa, que resultan altamente dañinas porque el organismo sólo es capaz de procesar una pequeña cantidad y el resto se acumula como tejido adiposo. Además de favorecer la obesidad, la facilidad con que se pegan a los dientes propicia la formación de caries”, señala la nutricionista. El consumo de este tipo de chucherías debe limitarse a fiestas u ocasiones especiales y de forma moderada. Tampoco se recomienda la ingesta de:

Bebidas gaseosas y de sobre: Contienen cafeína, colorantes y preservativos que las hacen altamente dañinas.

Barras y bebidas energizantes: Totalmente contraindicadas para los niños. Sólo aplican para adultos que realizan actividad física extrema.

Edulcorantes: Sus efectos cancerígenos aún son motivo de discusión, por lo que no deben suministrase a niños menores de 8 años.

A tomar en cuenta

- Los hábitos nutricionales empiezan por casa. Introduzca una alimentación sana y balanceada en la rutina familiar, el niño imitará a los adultos.

- Procure que el niño haga actividad física, especialmente después del consumo de una chuchería. Quemará el exceso de calorías.

- Sea creativo para introducir ciertos alimentos en la dieta del niño. Decore o haga figuras con trozos de frutas y use gelatinas de diversos colores.

- Prefiera las galletas horneadas (como las de soda) a las fritas (tipo kraker)

- Dosifique el consumo. Es mejor repartir una barra de chocolate en porciones pequeñas que ingerirla completa de una sola vez.

- No “embasure” al niño antes de comer. La chuchería debe ser posterior a una comida principal balanceada.

- No coloque las golosinas al libre alcance del niño. En cambio, tenga en la despensa y la nevera opciones más saludables como galletas de soda, cereales, ensaladas de frutas y potecitos de gelatina.

- Revise las fechas de vencimiento y las informaciones nutricionales en las etiquetas y empaques.

- Si el niño tiene sobrepeso, está sometido a un régimen especial o es diabético debe ser controlado por un especialista.

Sabías que…

- Venezuela ocupa el lugar 22 a nivel mundial en índice de obesidad y el 75 en obesidad infantil.

- Los países industrializados, como Estados Unidos, presentan los índices más altos de obesidad.

- El sobrepeso infantil es uno de los motivos recurrentes de consulta médica en nuestro país.

- Los requerimientos calóricos del Instituto Nacional de Nutrición para los niños y adolescentes en Venezuela son:

(0 – 1 años) 820 kcal

(2 - 3 años) 1360 kcal

(4 - 6 años) 1830 kcal

(7 – 9 años) 2190 kcal

Varones:

(10 – 12 años) 2600 kcal

 (13 – 15 años) 2900 kcal

Hembras:

(10 – 12 años) 2350 kcal

 (13 – 15 años) 2480 kcal


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leonor
saber sobre cirujano en caracas que haga intervencion de rejuvenecimiento vaginal. fue publicado 3 de abril 2011
07/04/2011 11:02:56 a.m.
 (Foto: Archivo Dominical)

(Foto: Archivo Dominical)

 (Foto: Archivo Dominical)

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