En muchas ocasiones los proteccionistas de perros y gatos enfrentamos solicitudes parecidas a éstas: “queremos adoptar un perro, nos gustaría un poodle blanquito, de 2 meses para que se acostumbre a la casa y que no esté esterilizado” o “mi hijo quiere un schnauzer, color sal y pimienta que no pase de los 5 meses”, o “quiero adoptar un perro urgente, debe ser un pastor alemán macho porque tengo a la hembrita”.
Al escuchar estas peticiones quienes trabajamos con animales en condición de abandono sentimos un sobresalto en el corazón que nos recuerda que hay mucho trabajo de difusión por hacer. No importa si se adopta a un animal de raza o mestizo, lo substancial es la responsabilidad con la que se hace y el amor y el compromiso que debe respaldar esa decisión.
MARAVILLOSO MESTIZAJE
Lo primero que queremos exaltar es lo maravilloso del mestizaje. En todo el mundo se reconoce la belleza del venezolano y si somos “bonitos” se lo debemos al mestizaje, a esa mezcla extraordinaria que nos permite tener el cabello crespo, los ojos claros y la tez morena; o cabellos de rulitos en pieles blancas; u ojos verdes, “aguarapaos” en gente morena… así somos, mestizos, mezclados, híbridos, hermosos. Entonces, si somos un país de mestizos, ¿por qué nos empeñamos en tener animales puros, de “raza”?
No existe la pureza de las razas, amigos. Al final, las razas existen porque se hicieron muchas mezclas hasta dar con el tipo de animal que se buscaba, para ello se seleccionaban animales con características específicas y tipos físicos concretos que luego serían usados en actividades como el trabajo, el pastoreo, la compañía, la custodia…. Con los años, se comenzaron a cruzar sólo a aquellos animales parecidos a ese patrón, a eso llamamos animales puros, con pedigree, son producto de un mestizaje “controlado”, pero… ¿qué pasa con los cachorros de raza que no se parecen a ese patrón? ¿Acaso esos perritos y gaticos no tienen derecho a la vida? ¿Son más feos o más bonitos por tener las orejas más grandes, o las patas más largas o el pelo más rizado? Ese es un tema complicado que trataremos en otro artículo, lo que sí sabemos es que no podemos permitir la discriminación por razas. No importan las razas, importa la especie.
LO ESENCIAL TRAS EL PELAJE
¿Qué buscamos cuando queremos una mascota? El ser humano se ha conmovido siempre con el amor, la compañía, la fidelidad que ofrecen los animales domésticos. En la interacción con los animales damos y recibimos protección y amor; entonces, si lo que buscamos son sentimientos, ¿por qué restringir esos sentimientos a unas características físicas?
Si queremos amor, ese amor nos lo brindará un animal de “raza” o uno “mestizo”. Resulta que nuestros animales criollos, mestizos, o “multipedigree”, como los llama el experto en perros Carlos Betancourt, conocido como “el hombre que escucha a los perros”, son producto de la selección natural y cuando tenemos un animal mestizo tenemos un ejemplar único, bello, fuerte: los perritos y gaticos más fuertes son los que sobreviven y ellos serán los que se reproduzcan y como se mezclan con otros animales igual de fuertes desde el punto de vista genético, los cachorros que nacen vivos y logran sobrevivir son los más aptos. Así pues que además de todo tenemos a un animal único y en ello radica su belleza. Aunque haya muchos animales parecidos, el nuestro es único, es como nuestra huella digital.
Sintamos orgullo de adoptar a un perrito o un gatico mestizo, igual que nosotros. Que sea el amor el que nos impulse a elegir, no la vanidad. El amor no tiene nada que ver con las razas sino con la capacidad de protección y compromiso con otro ser.
Así que, adelante… si vamos a adoptar a una mascota, seamos responsables: hagámoslo sólo si estamos seguros de que podremos mantenerla con nosotros siempre; pongámosle una plaquita de identificación por si se extravía; esterilicemos a nuestros animales para que no haya más animales abandonados; mantengámosle sus vacunas al día; proporcionémosle agua fresca siempre a su disposición y su alimentación. Amor es responsabilidad y ser responsables nos hace ser mejores personas.